1. Provee a las
raíces en todo momento de un nivel de humedad constante, independiente del
clima o de la etapa de crecimiento del cultivo.
2. Reduce el riesgo por excesos de irrigación.
3. Evita el gasto inútil de agua y fertilizantes.
4. Asegura la irrigación en toda el área radicular.
5. Reduce considerablemente los problemas de enfermedades
producidas por patógenos del suelo.
6. Aumenta
los rendimientos y mejora la calidad de producción.
Las
características que debe poseer cualquier material para ser usado como sustrato
son las siguientes:
1. Ser de naturaleza inerte. Esto permite un buen control
de la nutrición, que es casi imposible lograr en suelo debido a la gran
cantidad de reacciones que en éste tienen lugar.
2. Tener una relación aire/agua equilibrada, para evitar
los problemas de falta de aireación por riegos excesivos con la consecuente
falta de oxigenación de las raíces.
3. Ser de fácil lavado de sales. Esto da opción a paliar
en parte las pérdidas de producción que se suceden en cultivos en suelo
(especialmente los arcillosos o suelos con napa freática alta) por acumulación
de dichas sales.
Los sustratos que poseen en mayor o
menor grado las características mencionadas anteriormente son: Turba, Perlita,
Lana de Roca, Grava, Arena, Vermiculita.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario